Cuántos tropiezan por aquí cerca

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viernes, 6 de abril de 2012

OuHua: falta de profesionalidad

Sí, trabajo en OuHua; ¿pasa algo, killo?

Tras varios años conociendo la cultura china y un año viviendo allí, creí que ya lo había visto todo. También creía que los chinos que llevan varios años en España se habrían adaptado (que no adoptado) a las costumbres de aquí. Eso fue hasta que tuve que negociar directamente con ellos.

Uno de los servicios que ofrecemos en Traduccion12 es campañas de publicidad en medios chinos del mercado local. En este caso concreto, contratar publicidad en periódicos en chino que se publican en España. Son 3 los periódicos principales: HuaXinBao, ZhongGuoBao y OuHua.

Tengo que decir que con los dos primeros no hubo ningún problema y la cosa fue como la seda. El problema vino con el tercero.

Para empezar, tardaron en contestar. Semanas después de hablar con ellos y pedirle varias veces el contrato se dignaron a contestar. Para entonces ya habíamos cerrado y pagado a los otros dos. Pero hasta aquí ninguna sorpresa; su forma de trabajar normalmente desorganizada y su poco interés por cerrar tratos 'para el jefe' siempre tienen mucho que ver.

Con la contestación empezó el baile: tú has llamado varias veces para confirmar que el precio es 100 pero el empleado de turno te pide 150. Tú sabes que 50 van a ir a su bolsillo a modo de "propina" y te niegas. El insiste poniéndose duro, como si el fuese el jefe y el precio que tú le 'propones' fuese ofensivo. Finalmente le indicas que conoces al jefe, que él mismo te ha dado el precio y que lo llamarás para preguntarle por qué lo ha cambiado sin avisarte. Él te indica que bueno, por esta vez va a aceptar 100, pero que no le digas al jefe que él está haciendo esta excepción y haciendo perder dinero a la empresa de esa manera. Sí, claro. El baile termina y habemus precio. Ninguna sorpresa todavía.

Bien, no sólo han tardado semanas en contestar, sino que luego hemos tenido que regatear para conseguir el precio establecido. Hasta ahí todo dentro de lo esperable al tratar con chinos. Ahora viene lo bueno. Cuando consideran que me he merecido que me envíen el contrato, lo que recibo es un PDF en el que pone arriba “contrato”, luego mis datos, algún dato del periódico, los números de cuenta en los que puedo pagar y en la casilla (pues es todo una tabla de Word hecha a pelo) donde pone precio la siguiente perla: “pagar 100, por tres veses”. Con S, no con C.

En mi mente el jefe de OuHua debe ser algo así
Bien, tenemos un contrato que no es un contrato; no aparecen sus datos, especialmente el CIF, por ningún lado, y me dice que tengo pagar “tres veses” 100. Aparte de no entender cómo el chino consiguió que el Word no le autocorrigiese “veses” como me ha hecho a mí todo el rato, me imagino que ha habido algún error.

La primera llamada sólo consigue que digan que ya han enviado el contrato, que lo firme y pague. La segunda llamada sólo consigue la “confirmación” de que el contrato se ha enviado. A la tercera me reconocen que eso de pagar tres veces lo mismo es un error, que me enviarán otro contrato. Yo les envío uno en condiciones, con sus estipulaciones y tal, para facilitarles las cosas y mostrarles qué ES un contrato, y qué NO ES un contrato. Contestan que sí, que está muy bien, pero que firme el suyo; acompañan un contrato que es EXACTAMENTE el mismo de antes, con sus “tres veses”.

Nueva llamada, y aquí empieza el cachondeo. Que dicen que sí, que tengo razón, pero que no hace falta cambiar nada en el contrato; yo firmo y luego ya se tacha. ¿Perdón? Que sí, que sí; que tú lo firmas y lo tachas y ya está.

Es decir: me dice el chino que firme un documento en el que dice que tengo que pagar 300, pero luego yo lo tacho y digo que pago 100, y ellos me dan su palabrita del niño Jesús que no me van a reclamar 300, tal y como dice en el documento. Tal cual: a tomar por viento siglos y siglos de tradición jurídica. Tenía que venir el chino aquí a decirnos cómo funciona el Derecho Civil español.

Última llamada. Yo esto no te lo firmo; mándame un contrato de verdad y en el que no ponga lo de las “tres veses” y seguimos hablando. Respuesta: “está selado; no hay negosio; no quelemos trabajal con ustedes”. ¿Cómo? Se pone el intérprete: que el jefe dice que no hay trato, que no quelemos negosial en esas condiciones. Se cuelga el teléfono.

Y esto señores, es lo que sucede al trabajar con chinos que se creen en una posición privilegiada, simplemente debido a que su periódico tiene una tirada interesante. Si alguna vez veis en algún sitio (no en Vigo, pero tal vez sí en Madrid o Barcelona) el periódico OuHua o El Mandarín (son el mismo), pensad que todos los que han puesto su publicidad ahí han tenido que bajarse de pantalones y ponerse a mirar al sol naciente. Sobre todo, me parece una pena que por piratas como estos tenga que acabar criticando a un grupo en el que también se incluyen auténticos profesionales como los de los otros periódicos citados al comienzo. Sólo tengo la esperanza de que los lichis podridos no estropeen a los demás.

viernes, 2 de marzo de 2012

Viajar en tren en China


Por mi experiencia, España debe ser de los pocos países donde el tren es un medio de transporte marginal, junto a los EEUU y su idolatría al automóvil. Durante un año en Suiza y varios meses en otros países europeos fue mi medio de transporte principal. Sin echar de menos el coche para nada, además.

En China pasa algo similar, aunque más relacionado con la necesidad que con la comodidad. Allí no es tan fácil como aquí tener un coche y, de todos modos, las distancias (y los riesgos en la carretera) desaconsejan el viaje en carretera. Además, los precios del avión son prohibitivos (multiplicad por 10 los de aquí y os haréis una idea).

Por todos esos motivos el tren es el medio de transporte principal en el país, sobre todo en fechas especiales como el Año Nuevo.

Las primeras veces que estuve en China, como iba de turista y guiri, viajé mucho en avión (que también tiene su chicha). Pero el año que estuve allí viviendo "como un chino" viajé en tren unas cuantas veces; en concreto viajé entre Beijing y Harbin en el equivalente chino al AVE, comiéndose los mil kilómetros en unas 6 horas (iba a medio gas porque estaba aún en fase de implantación y no solía pasar de 200, aunque en una se puso a 350), y en un tren normal de Beijing a Shenzhen: 25 horas de viaje. Este último viaje es el que reviste más interés.

25 horas; más de un día completo en un tren. Ya de entrada no suena bien. Súmale luego algún retraso y la llegada a destino es como el final de una aventura. Y hay que dormir, desayunar, comer y cenar en el tren, por lo que hay que ir preparados.

El billete se puede coger por internet en la página oficial de la compañía de trenes (la página con mayor tráfico del mundo), pero lo normal es cogerlo en una de las muchísimas agencias de viaje que hay en cualquier ciudad o pueblo. A la hora de comprar el billete hay que tomar una decisión muy importante: asiento, cama dura o cama blanda.
El billete de tren en China; todo un tesoro en los días previos a Aó Nuevo

Tratándose de 25 horas de viaje el asiento ni se plantea de entrada, aunque la diferencia en el precio pueda convencer a alguno poco pudiente. En el caso de la silla dura (plástico duro estilo sala de espera de un lugar público) pueden ser unos 85 RMB, y el asiento blando (asiento normal de tren) unos 150, mientras que las camas pueden estar sobre los 400 la dura y 600 la blanda. Pero siguen siendo asientos y 25 horas ahí... He visto chinos durmiendo en el suelo bajo los asientos entre los pies de lo demás, pero, fuera de los que poseen ese súperpoder de ser capaz de dormir incluso entre pies ajenos, creo que todo el mundo tira por la cama.

Así que la decisión se reduce a cama dura o blanda. Y ¿qué supone esto? Básicamente la diferencia entre primera clase y normal. La cama dura es en realidad una colchoneta dura de gimnasio de colegio público de los 80 con una manta, dos sábanas y una almohada, mientras la cama blanda es un colchón delgado de espuma dura (ya conocéis la obsesión china por las camas duras, ¿verdad?) con almohada, sábanas y manta.

Lo que sucede es que esta cama blanda sólo la hay en primera clase. Ello supone que además de ser bastante más caro el billete, solo habrá filas de dos camas, en cabinas de dos filas con puerta y una pequeña pantalla de televisión en cada cama. Al estar sólo en chino y la pantalla ser tan pequeña que era imposible leer los subtítulos, no le di mucho uso a la pequeña tele, pero me imagino que para un chino haciendo un viaje de 25 horas puede ser todo un detalle. Sin embargo, en la segunda clase las camas están en filas de 3, con una pared de aglomerado entre cada dos filas, sin puerta ni nada.

En todo caso, lo importante a la hora de comprar el billete no es la dureza de la cama o la televisión. Lo que marca la diferencia es lo alta que te toque la cama, sobre todo en el caso de la cama dura. Si tienes la cama del centro te puedes subir casi de un salto, pero para alcanzar la cama de arriba tienes que encaramarte por un estrecha escalera sorteando pies sudorosos, vaivenes del tren y cualquier cosa que hayas dejado en la cama. Y tanto esfuerzo para tumbarte tan cerca del techo que te sientes haciendo un TAC (se me acaba de erizar el bajo cuello).
El tren irá a 300, pero alguien tiene que limpiar la vía

Lo bueno es hacerse con la cama de abajo. Con la de abajo no sólo tienes sofá además de cama, sino que también sitio seguro para tu maleta y zapatos (bajo la cama) y exclusividad de facto sobre la pequeña mesa que hay en cada "camarote". También conocí gente que evitaba la de abajo por razones de higiene e intimidad, pero bueno, también hay gente que compró pisos en España en 2007… cada loco con su tema. El caso es que la de abajo normalmente se rifa.

Cada cierto tiempo pasa un carro vendiendo comida, chucherías y fruta, pero todo viajero experimentado en China va bien provisto de botes de pasta preparada, casi desconocidos en estas latitudes. Son unos botes de cartón de vaso de McDonalds tamaño bol con pasta china y un sobre de concentrado del sabor prometido en el envase (gambas, ternera, verduras...) que se prepara en 5 minutos tan solo mezclando todo en el 'cuenco', echando agua hirviendo al gusto, tapándolo y esperando esos 5 minutos. Por supuesto, ninguna marca se atreve a ofertarse como light, 'sin conservantes artificiales', etc. Es lo más artificial imaginable, pero te salva el viaje. Por cierto, es curioso que cada bote traiga en su interior un tenedor de plástico cuando la costumbre en China es comer la pasta con palillos.

Cuántas comidas insanas me proporcionó esta pasta...
La pregunta que muchos se harán es cómo se puede sobrellevar un viaje de 25 horas. Mi experiencia es que con llevarte un libro, unos cuantos capítulos de alguna serie en el móvil y entre comer, dormitar (dormir es complicado), ver el paisaje y atender a los chinos que quieren sacarse una foto con el extranjero y/o hablar con el extranjero todo se va sobrellevando bastante bien.

Por cierto, en lo que respecta a la diferencia entre primera y segunda clase no puedo dar una opinión muy fundada porque la única vez que fui en primera (por obligación, ya que no quedaban billetes en segunda; estábamos demasiado cerca de la Fiesta de Primavera) tuve la mala suerte de que se había jodido el termostato de mi vagón y nos condenó a morirnos de calor a 30 grados durante todo el viaje (de unas 12 horas) mientras en el exterior la temperatura se alejaba del cero por el lado negativo según nos acercábamos a Harbin, por tanto yendo todos nosotros bien provistos de ropa de crudo invierno. Por eso, como me parecería injusto juzgarlo en base a una malísima experiencia espero que puntual, prefiero dejarlo ahí; tan solo afirmar que sólo volvería a coger primera clase si no hubiese sitio en segunda, como sucedió esa otra única vez. Del mismo modo tampoco puedo comparar el tren en China con el de España porque aquí nunca lo he utilizado y, por precio y servicio, ni lo considero para viajes largos.

Lo que sí puedo afirmar es que es una experiencia bastante interesante cuando se viaja de día, pues puedes admirar paisajes del sur de China impresionantes y que no se encuentran ni próximos a carreteras ni en los circuitos turísticos habituales. Me impresionaron especialmente las casas en el centro de lagunas bastantes grandes, los famosos campos de arroz tan típico de esta zona, las diferencias que se ven en los cementerios del norte y del sur, y, sobre todo, los preciosos paisajes que conforman las grutas, montañas, aldeas y lagunas entre tanta frondosidad.

lunes, 6 de febrero de 2012

Perros chinos

Akita japonés; ¿cómo puede ser tan peligroso con esas orejitas?

Estoy seguro de que si a cualquiera le preguntases por una característica particular de los asiáticos, por no decir chinos, todos sabrían decir alguna y apuesto que la gran mayoría tendría que ver con los ojos, esos ojos oscuros y con forma de avellana. Yo añadiría el pelo oscuro y lacio, el torso proporcionalmente mayor que las piernas, el color de la piel, la forma de la cabeza... Muchas otras cosas, vamos.

Pero lo que alguno no sabrá, y a mí me llevó bastante darme cuenta, es que estas características diferenciadoras también se dan ente los perros. Hay perros que son inconfundiblemente asiáticos, o que seguro tienen algún lejano pariente de allí.

Hay algunas razas asiáticas comunes aquí, como los pekineses o los chou-chou, y algunos que se empiezan a ver, como los akita japoneses, perros de presa que pueden engañar por su aspecto afable. Yo no soy experto en perros, por lo que puede que haya alguna otra característica que se me escape, pero hay una que es común a todos ellos: el rabo encaracolado. Fijaos; todos los perros asiáticos tienen el rabo que parece una ensaimada.

Yo creía al principio que eso tenía más que ver con la raza que con una característica de la zona. Los chihuahuas son pequeños no por ser de México, sino porque son así. Los pastores alemanes no son grandes por ser alemanes, etc. Sin embargo, cuando vi un pastor alemán con el rabo en espiral y un salchicha con una cola de gorrinillo, me di cuenta de que algo pasaba con los perros en China, o Asia en general.
Así, llegue a la conclusión de que no sólo sus dueños están condenados a una constante cara de sospecha, sino que también los perros llevan su cruz con una cola que, si se despistan, en un momento de efusión pueden fustigarlos en su baja espalda o en alguna zona algo más sensible.

domingo, 22 de enero de 2012

¿Realmente queréis ver porno chino?

Con el cambio de año todas las páginas web y blogs están haciendo sus particulares rankings de noticias más vistas y colaboradores más activos. En mi caso, con 30 artículos escasos publicados sería un poco pretencioso hacer algo parecido, pero esta situación sí que me ha animado a comentar algo que no deja de llamarme la atención.

Algunos artículos fueron publicados en meneame.net, página que os recomiendo para estar informados si no la conocéis. Estos artículos consiguieron en consecuencia muchas visitas y enseguida se dispararon al top 3 que veis a la derecha. Sin embargo, casi siempre el éxito de estos artículos es momentáneo; en dos días hay mil visitas y luego las visitas diarias se pueden contar con las manos. Pero hay un artículo que sigue cosechando decenas visitas cada semana y ello a pesar de no haberse publicado en meneame. Y no deja de soprenderme.

Me refiero al artículo del porno en China. Con el google analytics he comprobado que las distintas formas imaginables (e inimaginables) de decir porno en China o de chinas está siempre entre los resultados de búsqueda que llevan a mi blog. Así que hablando de algo que está prohibido en China aparezco entre los resultados de los que lo buscan con bastante ansiedad, por lo visto.

Porno chino de arte y ensayo

Me extraña un poco esta aparente obsesión por el porno chino. Supongo que tendrá que ver con la mayor presencia de los chinos en España. Sin embargo, cuando la burbuja inmobiliaria atrajo la inmigración marroquí y sudamericana a España no creo que hubiese un aumento por el interés en el porno de estos lugares. O tal vez lo hubo y no estoy yo puesto en el tema.

En España es tema común la poca presencia de los chinos en la calle ("si hay tantos, ¿dónde se meten?") y lo poco agraciados que suelen ser. Yo no estoy de acuerdo con ambas afirmaciones, pero sé que son habladurías tan presentes como el rumor de que se comen a los perros. Entonces, ¿por qué ahora quieren ver a chinas frungiendo?

Yo personalmente podría entenderlo, porque no comparto la opinión de que las chinas sean poco agraciadas (aunque últimamente en Beijing las lorzas estén entrando con fuerza). Sin embargo, si vemos lo que nos ofrecen los territorios del alrededor de China podemos hacernos una idea de lo que podríamos esperar si algún día el Gobierno levantase la prohibición; puedo adelantar que nada del otro mundo.

Cada día empiezan más jóvenes a buscar porno chino
Por un lado, Hong Kong fue hasta 1997 un protectorado británico, por lo que leyes como ésta no eran de aplicación. Pero el pensamiento conservador comunista estaba suficientemente presente como para no permitir abiertamente la prostitución, por lo que lo único que se ofrecía al gran público eran las películas llamadas de serie 3, lo cual vendría a equivaler a la clasificación S que se inventó en España para calificar a las películas del destape, donde se presenta a señoritas sin ropa pero no hay sexo explícito; un 'quiero y no puedo' al estilo Playboy. Pero esta clasificación 3 tenía una característica curiosa: siempre aparece un triángulo negro con un 3 en letras romanas amarillas tapando cualquier pene, vulva, pezón o ano en escena (!). Es decir, el hongkonés con el calentón tragándose una serie de diálogos insustanciales durante 10 minutos para que cuando la jamona empiece a perder ropa aparezca el gobierno tapando lo interesante; pues vaya.

Algo parecido sucede en Japón, donde sí está permitido el porno, pero siempre con el pixelado de las zonas pudendas. Así, se da la ridícula situación en la que está la pareja de enamorados haciendo cosas inconfundibles pero sin que se vea nada. Muy ridículo, vamos. Por cierto, que en el porno japonés también es curioso que, para adaptarse a los gustos de su público, las chicas siempre deben aparentar totalmente sumisas, sometidas y actuar como si las estuviesen forzando a algo; las sonrisas parecen o los gestos de disfrute estar prohibidos. Eso es así para adaptarse a su cultura de sumisión y paternalismo en la que la mujer debe ser una buena esposa sumisa al marido, que es siempre el "big boss".

Corea es conocida en la zona por ser especialmente abierta en estos ámbitos. Las coreanas son consideradas sexis y "sueltas", lo cual significa que su erotismo sería lo más próximo al nuestro que se podría encontrar en Asia.


Voy a pixelar por aquí y por aquí...
En cuanto al sudeste asiático, la situación es bastante homogénea en cuanto a un triste denominador común: los actores y actrices suelen serlo por pura necesidad y supervivencia, con lo que ello implica, además de la dificultad o irresponsabilidad a la hora de confirmar edades de las actrices. Todo ello hace que sean cosas ya más específicas para gente con gustos digamos "particulares", por lo que no hablaré mucho más del tema.
Por tanto, parece que si hubiese porno en China debería ser plagado de censura, estilo HK o Japón, o con actores y actrices recién llegados del campo a la gran ciudad y que se avergüenzan constantemente de lo que están haciendo. Podría llegar a darse el caso de que sus actrices se convirtiesen en famosos iconos eróticos en toda Asia, como pasa con las coreanas, pero, en todo caso, ¿hay alguien que realmente querría ver algo así? No sé; a mí me parecería muy triste ver a actrices famélicas con obvia falta de cultura y necesidad haciendo algo a desgana, algo que aún por encima está tapado y no se ve nada…

Y aún así se ve que hay gente que lo busca con desesperación…

martes, 10 de enero de 2012

El extraño caso de la mochila ufológica

Una mochila que guarda un secreto en su interior
Cuando mi mujer vino a España por primera vez sabía que aquí en el mundo de las narices grandes todo era más caro que en casa, aunque sólo fuese por el cambio de moneda. Por eso se trajo todo lo que pudo y creyó que podía necesitar. Eso supuso subirse al avión con cinco pantalones y siete jerséis, tres pares de calcetines y dos chaquetas, pero también la invitó a traerse un par de mochilas con ella, para que le durasen toda su estancia, que finalmente se vió extendida más de lo planeado (indefinidamente).

Una de esas mochilas llamaba mucho la atención porque era como un balón de baloncesto con una cremallera tamaño Gasol. La otra estuvo en el anonimato y missing hasta que el año pasado yo la encontré y comencé a usarla para ir a la piscina.


Como se ve en la foto de portada, es una mochila negra que no llama mucho la atención; nada fuera de lo común. Hasta que te paras a ver la etiqueta interior. Si no te fijas mucho en ella te pasa totalmente inadvertida, y das por supuesto que dice lo típico de "100% algodón, lavar en frío, no planchar, etc". Pero en realidad la etiqueta es así:



El iPhone todavía no se lo curra demasiado con la calidad de las fotos, y además los años se han cobrado su peaje en la etiqueta, por lo que debería transcribir lo que pone, aunque para los que no estén tan enamorados de Shakespeare, directamente traduciré el contenido de la etiqueta, porque no tiene desperdicio:

Empieza con una serie de imágenes del cielo, una nube, una luna y un ovni, para que sepas distinguir un ovni si lo ves. Luego, al lado de un símbolo de una cruz (¡?) hay varias figuras de un ovni con un indicador de 1 milla, media milla, un cuarto de milla y la última que simplemente dice “abducción”; debajo te indica que las imágenes están cubiertas de Xenon y se activará cuando estés a menos de una milla de un ovni, poniéndose de color rojo según la distancia a la que se encuentre. Debajo, al lado de una representación de una abducción te dice: “En caso de abducción: 1. Quédate donde estás. 2. Dales y haz lo que te pidan. 3. Olvida todo lo que suceda”. Por último, al lado de una figura parecida a un huevo, dice “Detector de tiempo perdido: si la figura cubierta de Xenon está de color rojo, has sido abducido recientemente y olvidado todo. Escudriña el cielo basándote en las imágenes de arriba”.

Como se puede ver, nada que ver con lo que cualquiera podría esperarse de una etiqueta de cualquier pieza de ropa. Pero a mí me asalta una duda: ¿Qué se le pasaba por la cabeza a la persona encargada de diseñar la etiqueta? No puedo evitar imaginarme la situación; "oyes, ¿Te encargas tú de diseñar la etiqueta?", "¿Yo? Pero si habíamos quedado que mañana tenía libre", "Bueno, mala suerte, lo haces y ya está"; para sus adentros:"te vas a cagar..."

Sin embargo, aunque mi mente se ponga a elucubrar, creo que la razón más plausible tiene más que ver  con un problema estructural con el mundo empresarial de China: la falta de cultura. Y es que en China pasa algo similar a España: la falta de cultura emprendedora entre el mundo universitario. Es decir, hablando en general, los que montan empresas suelen ser aquéllos que no se dedican a estudiar, mientras que los que estudian suelen o emigrar o buscar un trabajo con un sueldo. Eso no suele suceder en países como EEUU, donde los universitarios forman una parte importante de los emprendedores, pero ese es otro tema. La consecuencia de esta situación es que  acabaremos teniendo a un tío que gestiona una empresa que fabrica miles de mochilas al día, que exporta a treinta países, con una facturación de varios millones de RMB al año, pero que no sabe ni inglés, y cuando su diseñador en vez de crearle una etiqueta como dios manda, le copia y pega un artículo sobre ovnis que encontró por internet, él ni papa.

Además, también puede tener que ver con otro problema típico tanto de China como de España: el bajo nivel de inglés, que en el caso de China provoca tal cantidad de anuncios en chinglish y patadas a Shakespeare en todas sus versiones. Es, por tanto, también muy posible que el diseñador no tuviese ni idea de inglés y copiase el primer artículo de tamaño adecuado que encontró en internet, aunque las imágenes deberían haberle dado una idea. Cuando esto mismo no lo hizo ya el mismo jefe de la empresa que pensó para sí, “me ahorro pagarle el diseño a alguien, teniendo tantos artículos en inglés en internet”.

El caso es que la mochila es por lo menos curiosa, y no creo que vaya a encontrar alguna similar en mucho tiempo.