Cuántos tropiezan por aquí cerca

miércoles, 4 de mayo de 2011

Más Cambios en China de 2005 a hoy


Desde que estuve en China por primera vez, en septiembre de 2005, hasta que me quedé a vivir 8 meses allí, regresando en junio de 2010, todo había cambiado mucho. Es obvio que con el paso del tiempo todo cambia en todos lados, pero el ritmo de cambio en China ha sido frenético en estos años, ya que 2005 fue el último año de crecimiento acelerado artificialmente desde el gobierno para pasar a un nuevo plan plurianual en el que el objetivo es la mejora social. Cada año que volvía a China los cambios eran patentes, pues desde el gobierno se decidió conseguir esta mejoría de forma escalonada, por bloques y por regiones, en vez de hacerlo paulatinamente y en todo el país a la vez; así que de un año para otro te encontrabas con los cambios de golpe.

En general, en el 2005 China me recordaba a España en los años 80; en el 2006 a España a principios de los 90; en el 2007 no pude viajar a China ya me quedé en Suiza para trabajar y así poder vivir en primera fila los comienzos de esta mega-súper-crisis (porque sí, señores: la crisis comenzó a finales del verano de 2007, pese a quien pese); en el 2008 las Olimpiadas impulsaron a China a la España de principios de los 2000 (esa época en la que todos éramos ricos) y, finalmente, en el 2009-2010 no he podido encontrar muchas diferencias entre China y cualquier país occidental, salvo porque en China es todo mucho más moderno y más abarrotado de gente.

Ahora expondré una lista de los cambios que más me llamaron la atención desde 2005 a hoy:

                - La policía: como ya comenté en otra entrada, ha pasado de ser mayoritariamente policía secreta mimetizada en el paisaje a ser muy visible en casi cualquier lugar.

                - Las bicicletas: en el 2005 las calles eran mares de bicicletas viejas y oxidadas que los coches debían surfear de modo casi suicida y hoy los pocos vehículos de dos ruedas que se ven son los numerosos ciclomotores eléctricos que triunfan en China, con su silencio y sus formas y colores horteras y que parecen sacados de un manga de los 80. Eso sí, el medio de transporte comercial más usual siguen siendo los triciclos-remolque viejos y oxidados que ya estaban en el 2005 (y, tal vez, antes de la Guerra).

Musulmán chino en un cruce de Harbin
                - Los coches: en el 2005 no se veían muchos coches en las calles (comparando con la población) y eran o modelos extranjeros desfasados o imitaciones chinas de coches extranjeros. Los únicos coches europeos que se veían eran el BMW serie 5 de fabricación china, modelos antiguos de Golf y Passat y unas versiones intrigantes del Citroen ZX. Hoy ya se ven todos los modelos de cualquier marca, excepto (y esto me ha intrigado mucho) Peugeot y Renault. Es más, marcas como Volvo pertenecen ya a empresas de automóviles chinas.
"Deportivo" chino intentando imitar algún coche japonés

                - La gente: como he comentado ya, la obesidad femenina juvenil y el acné femenino han llegado para quedarse en un lugar donde nunca se había oído hablar de ellos.

                - Construcción: en las construcciones y reformas de los edificios se ven cada vez menos las estructuras de bambú y más las de metal, como aquí, lo cual sin duda hará milagros en las estadísticas (si existen) de siniestralidad laboral.

                - En muchos puntos se prohíbe desde este año pasado los “taxis” formados por endebles motos de tres ruedas que en el 90% de los casos operan sin licencia y cuya tasa de siniestralidad era altísima.
¿Para qué una montaña rusa cuando (antes) podías montarte en una de éstas?

                - Seguros: tanto de vida, como de salud y demás, asomaron en el país allá por el 2006, pero ha sido este año pasado cuando se han convertido en parte integrante de la vida del ciudadano y en un negocio en alza para las grandes multinacionales. Eso sí, los de salud todavía se miran con recelo (muy listos, los chinos…).

                - Control de cambios: antes si querías cambiar euros a RMB o viceversa te acercabas a un Bank of China y no entrabas, sino que en la puerta te encontrabas con decenas de ancianos que se acercaban con fajazos enormes de billetes y te ofrecían una tasa de cambio imbatible (y además con billetes de verdad). Ahora eso se ha prohibido y la única opción es entrar en el banco y pagar las comisiones expresas y encubiertas que toque, como en cualquier banco occidental.

Seguro que me estoy dejando cosas en el tintero, pero queda mucho blog y tampoco quiero aburriros, que para eso ya está la TV.