Cuántos tropiezan por aquí cerca

miércoles, 1 de junio de 2011

De cómo el Consulado te hace la vida imposible. 3ª parte


La Dependencia Económica. Ahí es donde empieza y termina la historia, es el alfa y la omega. Ese maná inalcanzable que nunca parece quedar demostrado del todo. Tras esperar 3 años en la 1ª parte y haber tenido la primera ronda de discusiones en la 2ª parte, parecía que aún no se habían divertido suficientemente con nosotros. En este momento, tras varias semanas frenéticas, mis suegros ya parecían tener toda la documentación y se iban al Consulado para, por fin, conseguir el ansiado Visado. ¿Lo lograrán? ¿Alguien cree que la historia seguiría si realmente lo hubiesen logrado?

Así que, en este punto, tuvimos que documentar la dependencia económica. En este punto es bueno apuntar que desde hace unos 4 años mi mujer les envía cantidades de dinero mensualmente, a partir de 600 euros al mes; normalmente más. Eso sí, desde que hace un par de años Caixanova sacó la nueva tarjeta NX, con la que se puede retirar dinero de cualquier cajero del mundo sin pagar comisiones (lo mínimo es hacerles algo de publicidad), ideamos una forma con la que mis suegros pueden sacar el dinero sin pagar comisiones.
El caso es que documentamos todo esto con certificados bancarios del dinero retirado, certificados que demuestran que ese dinero se sacó en China siempre, que la tarjeta de débito está unida a la cuenta de mi mujer y enseñaron físicamente la tarjeta. Vamos, que se demostró de todas las formas legales posibles que mi mujer les envía un mínimo de 600 euros cada mes desde hace años.

Por fin, con toda la nueva documentación exigida por motivos de “me sale de ahí”, mis suegros regresaron al consulado, donde presentaron todo y… ¡los volvieron a mandar a casa porque les faltaba un documento! IN-CRE-IBLE. No podían haberlo dicho antes, no; tenía que ser a la segunda, para que tuviesen que volver de nuevo. Total, si se quieren largar de China, por lo menos que las últimas semanas se la paseen bien, no te digo…

¿Qué es lo exigían esta vez? Pues certificados de sus ingresos. ¿En base a qué? En base al artículo 33 de la Ley de “me sale de ahí abajo y tú te aguantas porque yo trabajo en el Consulado y tú no”, del 31 de febrero. Cuánta competencia, qué trabajo más limpio y sin inconveniencias innecesarias para el público… Lo mínimo es deshacerse en halagos hacia estos funcionarios.

Una vez más, mis suegros regresaron días después al Consulado, tras varios días de estrés haciendo llamadas y pidiendo favores a distancia, para entregar: un certificado oficial como dependientes económicamente de mi mujer expedido por el ayuntamiento de su lugar de residencia, un extracto de la cuenta donde mi suegra cobra su pensión de jubilación y un certificado del sueldo como prejubilado de mi suegro. En total sus ingresos son en torno a los 300 euros al mes.

Por tanto, ellos cobran unos 300 euros y mi mujer les envía cada mes al menos 600 euros; aunque hay meses en los que esa cifra se supera ampliamente; por ejemplo, en estos dos meses que duró este calvario, en el que mi mujer tuvo que sufragar todos los gastos de viajes, certificados, etc. Además de que durante ese tiempo mi suegro no pudo asistir a su puesto de trabajo y por tanto no cobrará su sueldo. Y no quiero recordar que están registrados como dependientes económicamente.

En conclusión, 3 veces han tenido que ir mis suegros al consulado, debido a la deficiente (des)información que nos facilitaron desde un primer momento. Gastos a puntapala y siempre sin saber si habrá más después. Una dependencia económica (que en principio no debería ser exigible) que se demuestra de todas las formas existentes en Derecho. Unos números que no cuadran: 300 euros de ingreso, mientras mi mujer les da unos 600, en un país donde un móvil cuesta 200, el viaje para poder ir al consulado otros 100 por persona, conseguir todos los documentos exigidos unos 500 y suma y sigue. ¿Y todo esto para qué? PARA QUE SE LO DENEGASEN. ¡Olé!

¿Cuál era la solución que nos quedaba?: recurrir. Y eso hicimos, pero esa parte también tiene miga. Sin embargo, la voy a dejar para la última y emocionante parte de “En busca del Visado Filosofal”.